Desayuno pránico

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19176627555_fde3145a80_nPractica sencilla, pensada para aquellos que habéis comenzado a practicar Yoga y os a gustado. Esta efectiva práctica yóguica que aprendí de mi Maestro de Yoga “Kalki-Mahasolete” cuando empecé a acudir a sus clases de Hata-Yoga;
– Nada mas despertarte, levántate.
– Abre la ventana.
– Pon la espalda bien derecha.
– Haz 3 o 4 respiraciones: conscientes, amplias, lentas y completas con una pequeña retención de aire (2 o 3 seg.) cuando llenes los pulmones.
– Al inspirar imagina que te llenas de luz, de energía. Esa luz, esa energía, te llena de: confianza, paz, alegría y vitalidad.
– Al retener el aire imagina que esa luz se concentra en el plexo solar (zona amplia entre la punta del esternón y el ombligo) puedes imaginar allí un sol, un centro de energía.
Te haces uno con esa luz, con esa plenitud (confianza, paz, alegría y vitalidad) que ha entrado (o se ha actualizado) en ti, al inspirar.
-Al expirar imagina que irradias esa luz desde el plexo solar, desde el “solete” vitalizando cada célula de tu cuerpo e irradiando esa plenitud (confianza, paz, alegría y vitalidad) a tus pensamientos y actos. Haciéndote uno al expirar con esa plenitud que esta en las demás personas, en la naturaleza y en todas las cosas.
Pocas excusas podrás encontrar para no realizar esta práctica diariamente: es gratuita, lleva poco tiempo (escasos 20 seg.) una vez establecido el habito no requiere esfuerzo y su practica es placentera además de muy benéfica.
Si una vez realizado el “desayuno pránico” si disponemos de tiempo podemos hacer unos “saludos al sol”.
Cuando llevemos varias semanas en las que esta practica nos resulte “gozosa” podemos pensar en iniciarnos en la práctica de la meditación.
Vayu.

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